Yo era un príncipe feliz, jugaba a ser normal, tenía el sol, paz, armonía de cada día en mi jardín, tenía placeres incontables. Pero un día algo imprevisto sucedió, en mi reino había visitas inesperadas, y entraron en juego "la vulgaridad", "la violencia" y "la mediocridad" y ya no era divertido porque me sentí invadido, espiado por "la paranoia", al mismo tiempo pude ver que "la rivalidad" estaba siempre en el medio, y "el miedo" a la derrota iba consumiendo a los vencidos. Ya no era divertido, mi sol se escondió y se llevó los colores relucientes que antes tuve en mi jardín, la paz se alteró y corrió hasta desaparecer, y "la armonía" se escondió entre "la desilusión" y el viejo árbol de doña Esperanza, mi vecina. Fue trágico para mí y preferí abandonar mi reino, dejé de jugar a ser normal. Y ahora que soy un adulto, vivo enserio, tengo una vida gris y algunos placeres contados, y mi reino establecido es "la realidad".